En un escenario político que sube de temperatura conforme se acercan las definiciones internas de Morena, Rafael Marin Mollinedo ha alzado la voz contra lo que considera un actuar parcial y discriminatorio por parte del Instituto Electoral de Quintana Roo (Ieqroo). Lo que para algunos es un proceso administrativo, para el aspirante a la gubernatura es una clara muestra de inequidad que beneficia a ciertos perfiles mientras castiga sistemáticamente su avance.
Durante una rueda de prensa en Cancún —acompañado por Ian Cárdenas, figura clave del movimiento “Construyendo el Segundo Piso”—, Marín Mollinedo fue contundente: en el Ieqroo no hay imparcialidad. La crítica no es menor, pues señala que el organismo reacciona con una celeridad inusual ante las quejas interpuestas en su contra, mientras que las denuncias hacia otros contendientes, específicamente mencionando el caso de Eugenio Segura, parecen quedar en el olvido institucional.
Esta percepción de una “vara distinta” para medir a los aspirantes pone en entredicho la salud democrática del proceso. Según Marín, se está orquestando una estrategia de desprestigio que incluye la pinta de bardas en escuelas —un acto que él mismo califica de contrario a sus principios— con el único fin de generar sanciones inmediatas en su contra. ¿Estamos ante un árbitro electoral independiente o ante un organismo que responde a agendas particulares?
El “Karma” de la Austeridad
El encuentro con los medios también dejó espacio para la ironía política. Al ser cuestionado sobre el polémico viaje de Héctor Contreras Mercader (titular del SATQ) a un partido de la NBA en Nueva York, Marín no dejó pasar la oportunidad de señalar la hipocresía en el discurso oficialista.
Tras haber sido él mismo blanco de críticas por su supuesta falta de austeridad al viajar en avión, Marín calificó el escándalo de Contreras como un acto de “karma”. Este comentario no solo es un dardo hacia la administración actual, sino que refuerza su narrativa de ser un “perseguido” por el mismo sistema que hoy queda exhibido por sus propios excesos.
Rumbo a la CDMX: La hora de las definiciones.
La relevancia de Marín Mollinedo en el tablero morenista se confirmó con su revelación de haber sido citado en la Ciudad de México por la dirigencia nacional. Aunque el motivo oficial no ha sido desglosado, la proximidad del 22 de junio —fecha clave para la convocatoria de los coordinadores de los comités de defensa de la 4T— indica que la cúpula del partido está lista para pasar lista a sus perfiles más pesados.
Análisis: La encuesta como última frontera.
El respaldo de Ian Cárdenas y el grupo “Construyendo el Segundo Piso” le da a Marín un soporte técnico y empresarial que otros aspirantes carecen. No obstante, la moneda sigue en el aire. La insistencia del exdirector de Aduanas en que las encuestas sean “efectivas” y “aprobadas por el pueblo” es un recordatorio de que, dentro de Morena, la lucha no es solo por el favor del votante, sino por la transparencia de un método que a menudo deja heridos en el camino.
Rafael Marín Mollinedo ha decidido jugar la carta de la resistencia frente a lo que percibe como un sistema estatal (electoral y administrativo) volcado en su contra. Su llamado a la equidad no es solo una queja, es un posicionamiento estratégico: si el Ieqroo no garantiza el equilibrio, la legitimidad del proceso interno de Morena en Quintana Roo podría nacer comprometida.
